jueves, 13 de octubre de 2011

POSTMORTEM: SAL MINEO


Salvatore Mineo Jr. nació en el Bronx el 10 de enero de 1939. Descendiente de sicilianos, tuvo una infancia problemática: fue expulsado del colegio, formó parte de una pandilla dedicada a cometer delitos menores, y sus padres, tratando de apartarle de las calles, le matricularon a los diez años en una escuela de baile, donde el joven se apasionó de inmediato por el mundo de la danza y de la interpretación, y dejó de lado a sus compañeros delincuentes.
En 1951, ya con varios años de experiencia profesional, consiguió debutar y destacar en Broadway gracias a producciones teatrales como La rosa tatuada y el musical El rey y yo.
A mediados de la década dio el salto a la gran pantalla con pequeños papeles en Atraco sin huella (1955), La guerra privada del Mayor Benson (1955) y especialmente Rebelde sin causa (1955). Su papel de Platón -el más recordado de toda su carrera- le llevó a la candidatura para el Oscar como mejor actor de reparto, que obtuvo finalmente Jack Lemmon por Escala en Hawaii. De esta misma época son también los intentos del actor por convertirse en estrella del rock, llegando a grabar varios singles e incluso un LP, que cosecharon discretas ventas.
El éxito de Rebelde sin causa, lejos de lanzarle al estrellato, le consagró como idóneo para encarnar papeles secundarios en los que daba vida a jóvenes perdedores marcados por un destino trágico.
De su carrera cinematográfica cabe destacar Gigante (1956) de George Stevens, donde repitió colaboración con James Dean; Marcado por el odio (1956) dirigido por Robert Wise; Éxodo (1960), de Otto Preminger y El gran combate (1964), último western dirigido por John Ford.
A finales de la década de 1960, cansado de interpretar personajes similares y un tanto mayor para ellos, Mineo regresó al teatro, donde no se limitó a actuar, sino que incluso puso en escena la obra Fortune and men's eye, de John Herbert, en 1969. También desarrolló una prolífica carrera televisiva de apariciones estelares en series como Los hombres de Harrelson, Misión: Imposible y Colombo.
Se cuenta que hizo una prueba para un papel en la película Lawrence de Arabia y no fue elegido. Su última participación en cine fue en 1971: un breve papel en la segunda secuela de El planeta de los simios.
Personaje habitual de la crónica de sucesos hollywoodienses, su bisexualidad era de conocimiento público, y se dice que pudo influir negativamente en su carrera y su novia Susan Ladin intentó suicidarse cuando la abandonó en 1967.
la muerte de Sal Mineo fue trágica pues fue acuchillado el 12 de febrero de 1976 cuando regresaba a su domicilio después de un ensayo teatral. En contra de lo que se dijo, recibió una sola puñalada pero ésta le alcanzó el corazón y falleció en el acto. Tenía 37 años. Su final coincidió tristemente con el tipo de papeles que acostumbró a dar en el cine. El asesinato se atribuyó a un móvil pasional, pero el asesino resultó ser un repartidor de pizzas con amplio historial delictivo, quien dijo que no reconoció a Mineo cuando le atacó. Fue detenido, juzgado y condenado a 57 años de cárcel como autor del crimen, que posteriormente asumió. En la década de 1990 este convicto fue liberado bajo ciertas condiciones, pero fue apresado otra vez más por nuevos delitos.
Próximamente en Postmortem recomendaremos libros de interés para esta sección y además, siguiendo con las muertes de los intérpretes de Rebelde sin causa, comentaremos los fallecimientos de Natalie Wood y de Nick Adams.

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